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NOTICIAS PERU


EL  KERO: VASO CEREMONIAL & MEMORIA COLECTIVA 07.05.2010
EL KERO: VASO CEREMONIAL & MEMORIA COLECTIVA

Brindar es el acto de la sociabilidad Andina. En todo pago, ofrenda o evocación se brinda con los Dioses , con la Tierra, con los antepasados, con los vivos y con los muertos.

El Kero, el símbolo peruano de relación del hombre con la tierra, en sus diferentes materiales y manifestaciones culturales se encuentra en casi todos los contextos y asentamientos humanos del Perú.

El asenamiento humano Tiahuanaco se caracterizó por la elaboración de Keros hechos de arcilla, los Moche usaron copas y vasos de metal para sus sacrificios. También se tienen las “Achillas”, vasos ceremoniales de oro, plata o cobre especialmente en la costa peruana.  Más tarde, los Incas producían Keros hecho solo de madera. El Kero incaico fue hecho de una sola pieza,  hecha del árbol de Chachacomo, no se utilizaban colores, sus motivos están abstractos,  geométricos y lo más importante: eran producidos en Pares, debido a los rituales de dualidad y complementariedad del mundo Andino o sea no eran producidos en serie, eran elementos mágico-rituales relacionados con la rivalidad, la cooperatividad y unidad de los pueblos Incas.

Despues del levantamiento de Manco Inca en la zona de Vilcabamba en el virreinato (1536 - 1572), el Kero se transforma, el kero cambia  y aparece el Kero policromo, pintado luego de ser tallado y sometido a altas temperaturas. Los motivos cambian, ahora se expone y se representan escenas de batallas, de la vida cotidiana, de los “reyes” y “reinados”. Es decir hay una apropiación del imaginario europeo para la interpretación del pasado del pueblo Inca que aún permanece.

El Kero supervive y se extendió hasta el siglo XVIII, pero el virrey Toledo (1569 - 1581), emprende una erradicación de estos vasos ceremoniales como parte de la campaña sangrienta y  terrorífica de la “extirpación de Idolatrías”, con el objetivo de cortar el vínculo religioso y pre-hispánico que se mantenía y mantendrá por muchos años más con la elaboración de los Keros clandestinos.             Se cuenta que la mayoría de las familias indígenas andinas poseía un par de Keros equivalente hoy en día, en precio a tener un televisor, y en valor, no encuentro tal equivalencia.

Finalmente podemos apreciar la mejor colección de Keros en el Museo de la Universidad San Antonio Abad del Cusco o Museo Inka, ubicado a unos pasos de la Plaza de Armas del Cusco, en la calle Ataúd, con 300 ejemplares de diferentes tipos, la mayoría hechos en la época del virreinato.

 

 

Andrés Castelo